Periódicamente aparecen en las redes sociales imágenes de bebés que suscitan controversia entre compañeros del gremio por comprometer, de forma más o menos clara, la seguridad del bebé. Por eso, durante este mes de abril, varias fotógrafas hemos acordado hablar en nuestras respectivas plataformas sobre la importancia de la seguridad en la fotografía de bebés recién nacidos.

Muchas de ellas han hablado ya de las poses más complicadas, de esas que a ojos no expertos pueden parecer un juego de equilibrio, pero en realidad se tratan (o deberían tratarse) de composiciones creadas en Photoshop para que el bebé no sujete todo el peso de la cabeza sobre sus manos o sus muñecas. Mi fotografía es más sencilla, no busco este tipo de imágenes y mi posado suele ser bastante suelto, así que no voy a hacer hincapié de nuevo en lo mismo.

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Fotografía newborn sin riesgos

En mi opinión, la seguridad va mucho más allá del posado, y hasta me atrevería a decir que constituye los cimientos sobre los que se realiza nuestro trabajo:

  • Es escuchar el ritmo de cada bebé y respetar sus momentos de alerta/descanso, hambre y necesidad de estar con su madre. Estamos hablando de una sesión de fotos, no de un deporte de alta competición; el bebé debe poder seguir su particular caos horario «a demanda».
  • Es hacer todo lo posible para que la experiencia resulte agradable para el protagonista, con la temperatura adecuada, los materiales adecuados, la higiene adecuada…
  • Es no forzarle a adoptar posturas que le resulten incómodas. Sí, los bebés también nos avisan cuando algo les molesta.
  • Es tener un par de manos adicionales junto al bebé en todo momento siempre que sea posible. Sí, a veces se sobresaltan mientras duermen.
  • Es (por supuesto) posponer la sesión en caso de enfermedad del fotógrafo.
  • Es también conocer posibles condiciones que pueden afectar a la sesión fotográfica y cuál es la mejor manera de abordarlas (las más comunes quizás sean tortícolis, displasia de cadera o huesos rotos durante el parto, pero son muchas las cosas que pueden ir mal, o no tan bien como solemos pensar).
  • Y es, asimismo, adelantarse a los problemas y tener un seguro de responsabilidad civil por si algo sale mal. Y tantos otros aspectos que seguro que me dejo en el tintero.

En definitiva, se trata de tener sentido común y ponerle una pizca extra de cariño.

A los fotógrafos: no olvidemos que tratamos con material *muy* sensible. A veces nos dejamos llevar por la emoción de un determinado resultado, pero creo sinceramente que es mejor pecar de paranoicos que de tranquilos.
A los padres: si en algún momento os sentís incómodos o tenéis la más mínima duda sobre la comodidad o seguridad de vuestro hijo, no lo dudéis y expresadlo en voz alta. Es vuestra sesión, es vuestro bebé.

Hagamos entre todos que sea una experiencia rechula, ¿sí? :)

Si estás leyendo esto y acudiste a un fotógrafo para fotografiar a tu bebé, ¿cómo ha sido tu experiencia?