¿Tu bebé solo pide teta y más teta? ¿Está inquieto, no para de llorar y no parece saciarse nunca? ¿Solo lo calma el pecho, pero piensas que no tienes leche porque pide incesantemente? ¿Piensas que algo va mal en la lactancia?

Si tu hijo acaba de cumplir las tres semanas, se acerca al mes y medio de vida, los tres meses… probablemente esté pasando por una crisis. Sé bien de lo que hablo: he amamantado a 5 niños y soy fotógrafa newborn. En este artículo descubrirás todo esto:

Crisis de lactancia: el gran desconocido

CRISIS: ¡¿what crisis?! Por algún motivo que desconozco, esta información que vale su peso en oro parece que apenas llega a las madres lactantes, pero si muchas de nosotras la conociésemos, probablemente se salvarían muchas lactancias. En la relación binómica que se produce entre madre e hijo al amamantar, el camino no es una línea recta sino que está lleno de baches. Y no me refiero a mastitis, grietas, perlas de leche y otras carreteras secundarias (que también), sino a lo que se conoce como crisis de lactancia, picos o brotes de crecimiento.

Como lo oyes: en una lactancia completamente normal, hay «malas rachas» en las que el bebé pide continuamente tomar pecho o parece estar a disgusto mamando, sin que ello implique la existencia de un problema de fondo. Así, un bebé que hasta ese momento ha tomado pecho a demanda y se mostraba feliz, de repente parece no saciarse nada y llora desesperado si no está al pecho.

Madre amamantando a un bebé recién nacido de pocos días de vida

¿Cuándo ocurren las crisis de lactancia? ¿Son todas iguales?

No, cada crisis tiene su motivo y su proceso, y no siguen una precisión matemática. Es más, no todos los bebés reaccionan igual. Es posible que con un hijo las «sufras» más porque su carácter ya es más demandante de forma natural, mientras que otro bebé se adapte más fácilmente a estos baches transitorios de la lactancia.

La crisis de las 3 semanas: el bebé pide pecho todo el día

La primera crisis de lactancia se produce alrededor de las tres semanas de vida, entre el día 15 y el 20 aproximadamente.

¿Cómo reconocerla? El bebé quiere mamar de forma continua, llora si no tiene el pecho en la boca y solo se calma mamando. Puede ocurrir que regurgite, y acto seguido, siga pidiendo como si no hubiera mañana. Aparentemente, no se sacia y está muy nervioso… y eso hace que nos preguntemos si nuestra leche es buena, si tenemos suficiente o si estamos haciendo algo mal.

No es que la madre no tenga leche, es que el bebé crece muy rápido y necesita aumentar la producción. Y la forma de hacerlo es… ¡BINGO! Mamando con más frecuencia.

Si detectas que tu bebé está más inquieto y pide muy a menudo, lo único que tienes que hacer es escuchar lo que te pide de manera instintiva y ofrecerle teta a demanda. Si ya ha recuperado el peso de nacimiento, verás que en pocos días, la situación se regulará y la lactancia recuperará su ritmo habitual.

Este primer bache es el que más vemos los fotógrafos especializados en recién nacidos, y es uno de los motivos por el que solemos recomendar que la sesión de fotos newborn se realice antes de las tres semanas. Sin embargo, la crisis de las tres semanas no es la única. Se producen nuevos baches hacia el mes y medio, a los tres meses, alrededor del año y a los dos años.


Fotos newborn y crisis de lactancia: ¿cuál es la mejor manera de abordarlas?

Una crisis de lactancia no es motivo para no hacer una sesión de fotos a tu bebé durante sus primeros días de vida (lo que se conoce como fotografía newborn o de recién nacidos), si así lo deseas. Sin embargo, es aconsejable anticiparse a lo que ocurrirá si el día agendado para la sesión de fotos coincide con el primer pico de crecimiento, alrededor de las tres semanas, o con la segunda crisis, alrededor del mes y medio.

Prepárate para darle dosis extra de pecho a demanda, para tomas caóticas y para tener que hacer continuas pausas. Aunque, si lo piensas bien, también puedes aprovechar estos momentos de alta demanda de pecho para reclamar un poco de protagonismo en las imágenes y hacerte unas fotos preciosas amamantando a tu hijo.


Crisis de lactancia del mes y medio: pide teta continuamente y se arquea

Cuando el bebé cumple alrededor de seis semanas de vida, la necesidad de aumentar la producción de leche se combina con un cambio de sabor transitorio, que hace que el bebé se ponga más nervioso si cabe: tirones, llantos, espalda arqueada y piernas tensas son la norma.

La teta, que por lo general es su fuente de consuelo, se convierte en un momento difícil de gestionar. Piensa, además, que un bebé de mes y medio ya es mucho más reactivo que cuando tenía pocos días de vida, así que notarás claramente cómo se «pelea» con el pecho o incluso parece rechazarlo.

La solución, una vez más, es tener paciencia y estar tranquila: tu pecho produce suficiente leche, solo que al bebé le incomoda el cambio transitorio de sabor. En pocos días recuperaréis la normalidad.

La gran crisis de lactancia: los 3 meses

Sin embargo, la crisis de lactancia por excelencia es la de los 3 meses, momento en el que se producen muchos cambios en el desarrollo del bebé y, al mismo tiempo, se ajusta el mecanismo de producción de leche de la madre.

  • Llora al pecho, parece inquieto mamando, y parece «pelearse» con la teta.
  • Se distrae con cualquier ruido y las tomas son caóticas: ahora se agarra, pero enseguida se suelta, luego parece querer otra vez, pero solo se engancha medio segundo…
  • Pide con menos frecuencia que anteriormente, y las tomas duran mucho menos tiempo: en cinco minutos ya ha terminado.
  • Las madres notamos los pechos blandos y vacíos y pensamos que no tenemos leche.

Pero todo tiene una explicación: las tomas duran menos porque el bebé es mucho más eficaz succionando y vaciando el pecho de la madre. Tu hijo tiene los sentidos mucho más desarrollados y su curiosidad por el mundo que le rodea hace que se distraiga más fácilmente. Tu pecho ya ha hecho el rodaje necesario y ahora produce leche de forma mucho más eficiente y bajo demanda – pero ello conlleva un tiempo de espera de unos 2 minutos hasta que empieza a salir la leche. Por eso el bebé se desespera succionando.

La crisis de los tres meses es probablemente uno de los momentos más duros en la lactancia, porque se alarga durante semanas y porque nos hace dudar de que el pecho le esté alimentando bien. Para rematarlo, prácticamente coincide en el tiempo con la reincorporación laboral de la mayoría de mujeres (lo que suele traducirse en destete).

Crisis de lactancia 3 meses

¿Qué puedo hacer para superarlas?

Lo primero, saber que existen. El mero hecho de tomar conciencia hará que te sientas más segura y confíes en que puedes superar este bache. Sí, tienes leche. Sí, tu bebé es normal. No, no le pasa nada extraordinario.

Lo segundo, armarte de paciencia. Tatúate las palabras «a demanda» en el cerebro y ofrécele pecho siempre que quiera. En la crisis de los tres meses, busca un ambiente tranquilo, sin distracciones y no fuerces nunca al bebé. Procura ponerte en su piel y entender por lo que está pasando en cada momento.

Si no te sientes segura y crees que necesitas más apoyo para sobrellevar este momento, te recomiendo que:

  • Acudas a un grupo de lactancia en tu localidad, donde te podrán orientar y ayudar en persona.
  • O, si prefieres no desplazarte, te inscribas en alguno de los seminarios online sobre lactancia de Criar con Sentido Común, donde abordan las claves para iniciar la lactancia con éxito, entre otras muchas cosas.
  • También puedes realizar consultas gratuitas directamente en la app Lactapp.
Las «crisis» de lactancia son naturales y forman parte de una lactancia estándar: permiten ajustar la producción de leche de la madre a través de la demanda del bebé. Solo hay que tener paciencia para superarlas.

Sesión de fotos de lactancia: inmortaliza momentos únicos

Las crisis son solo uno de los posibles baches que puedes encontrarte en el camino, pero hay lactancias que son verdaderas historias de superación y de AMOR, con mayúsculas. En realidad, la mayoría de lactancias que salen adelante han sido muy deseadas y luchadas. Pero es una etapa efímera, y del mismo modo que tiene un inicio, también tiene un final.

Como fotógrafa de familias he escuchado demasiadas veces a mujeres arrepentirse de no tener apenas ningún recuerdo en imágenes de la lactancia con sus hijos. Cuando estás metida en ello no ves el final, pero te aseguro que cuando llega, incluso aunque sea algo de lo que estás muy convencida, suele tener siempre un regusto amargo.

Como madre de 5 niños lo he vivido en todas sus vertientes posibles, y cuando la lactancia termina, siempre hay un duelo: te sientes triste, sabes que eso ya no volverá. Por ese motivo, una sesión de fotos de lactancia puede ser un fabuloso broche final o, sencillamente, un testimonio gráfico de un momento fugaz en vuestra historia juntos.

Porque la teta es mucho más que alimento: es consuelo, es refugio, es cariño. Son momentos íntimos ente tu bebé y tú. Porque la lactancia es cosa de dos; una historia de amor fantástica (con sus más y sus menos, incluidos sus baches y problemas, ¡claro está!). Conservar imágenes de esos momentos te ayudará a llevar mejor la despedida, y a recordar con una sonrisa todo lo que habéis vivido juntos.

Es cierto que hoy en día los selfies son muy apañados, pero te aconsejo encarecidamente que las fotos dando el pecho te las haga alguien que pueda aportar una visión externa y retratarlo desde múltiples ángulos. Las fotos de lactancia son, parafraseando a Carlos González, un regalo para toda la vida.

Falsas crisis y otros baches

Además de los brotes de crecimiento, existen también «falsas crisis». A los 4 y a los 8 meses, los bebés despiertan con más frecuencia de noche, o lo hacen angustiados, y reclaman la teta para volver a dormirse. No obstante, estas crisis no tienen relación con la lactancia en sí misma, sino con el desarrollo evolutivo del sueño y la angustia por separación.

Por si esto fuera poco, hay momentos en los que los bebés parecen rechazar el pecho, o pelearse con él, sin estar pasando ninguna crisis. Hay días en los que simplemente están cansados, y llega el final del día y se «pelean» con la teta como quien paga con la pareja el agotamiento tras un día muy ajetreado. O simplemente es que se hacen mayores, y saben que la teta actúa como somnífero, y nosotras queremos ofrecerles la toma para dormirlos, pero ellos quieren juerga.

Información IMPRESCINDIBLE sobre lactancia

Son muchas las reacciones que puede tener un lactante que a veces te sorprenderán porque no parecen seguir ninguna lógica. Por eso, si quieres conocer a fondo todas las crisis de lactancia, lo mejor que puedes hacer es informarte bien.

Si estás buscando una fuente de información fiable, no puedo dejar de recomendarte el maravilloso libro de Alba Padró, «Somos la leche». Lectura obligada para cualquier mujer embarazada o que ya haya dado a luz y que quiera desentrañar todos los misterios de la lactancia materna.

El libro de Alba Padró, Somos la leche.

Y también que te instales la app Lactapp, el «santo Grial» para cualquier madre lactante donde podrás hacer consultas y resolver todas tus dudas, a cualquier hora del día o de la noche. Lactapp es una verdadera enciclopedia de bolsillo que puede ayudarte a superar todos los baches de lactancia imaginables.

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