¿Recuerdas los libros de «¿Dónde está Wally?» Sus páginas mostraban dibujos de escenas abarrotadas de gente y tu misión era localizar al pobre Wally entre la multitud, con su característico jersey de rayas, su gorro y sus gafas. La realidad de muchas familias con niños es que, como en un libro de aquellos, cuando los pequeños se ponen a rebuscar en el álbum de fotos familiar (llamémoslo la galería de fotos del móvil, algo más acorde con la época en que vivimos) pasan serias dificultades para encontrar a su madre.

Y eso, si lo piensas fríamente, es muy triste; sobre todo teniendo en cuenta que las madres somos abnegadas fotógrafas que documentamos la vida de nuestros hijos. Ellos son el verdadero epicentro del imaginario familiar, y nosotras pocas veces nos damos permiso para salir en él.

Las fotos de tu hijo no están completas si no sales tú

Fotografiamos desde su primer llanto y su primera sonrisa, hasta los primeros pasos y todo lo que viene a continuación. Pero aparecer una misma en las fotos no es tan fácil: a menos que tengas una pareja que también disfrute haciendo clics, suele ocurrir que, con suerte, tienes un par de fotos dándole el pecho a tu bebé y poco más. Es cierto que los selfies han puesto las cosas más fáciles, no vamos a negarlo… pero no siempre es la foto que te gustaría tener.

Y entonces, quizás, se te ocurre la idea de contratar a un fotografo de familia para que se encargue de sacar lo mejor de tus cachorros. Cuando llega ese momento, tanto si hacéis las fotos en un estudio como en exteriores, seguro que tú eres la que más se preocupa por encontrarles un vestuario adecuado, por peinarles el mechón que se les dispara, por subirles los pantalones que se les caen o intentar quitarles la mano de la boca para que se vea bien su expresión. Sabes exactamente lo que te enamora de tus hijos.

¿Por qué no aprovechas para salir tú también en las fotos de tu familia?

Seguro que tu mente ya se ha puesto a rebuscar excusas para responder a esta pregunta: estás demasiado cansada y se te ve en la cara, te sobran X kilos, no quieres «estropear» la foto saliendo en ella porque tu [email protected] es taaaaaan [email protected]… Solemos ser nuestras peores críticas, y las primeras en ver nuestros propios defectos.

Sesión de fotos de familia

La realidad es que casi nadie se gusta en las fotos. Cuesta verse bien. Pero ese es otro tema del que podríamos hablar largo y tendido, porque tiene mucho que ver con la autoaceptación y los estereotipos, y no tanto con tus habilidades para posar o la magia que pueda hacer Photoshop. Te voy a decir una verdad como una casa: tú eres la mejor madre para tu hijo. Sí, suena a cliché, pero es que es así. Y no lo digo yo, lo dicen ellos.

Una sesión de fotos de madre e hijo es un regalo para cuando sean mayores

Te quieren. Cuando no saben hablar, te lo demuestran llorando en cuanto intentas dejarles en la cuna. Cuando empiezan a decir palabras, mamá y papá están sin duda en el top ten. Y cuando son capaces de hilvanar frases enteras, es entonces cuando te dicen, con todas las palabras, que te quieren. Pero no te engañes: llevan diciéndotelo desde el minuto uno, cuando necesitan tu calor más que nunca, en la mágica primera hora de vida.

Así que, si no quieres salir en la foto porque no te gusta cómo te ves, hazlo por ellos. Porque a tu bebé, a tu niña, a tu hombretón… le encantas. Te adora. Eres su universo y espera verte en las imágenes junto a él, o a ella. Y te aseguro que lo último en lo que pensará al verlas es si tienes cara de cansada o si tienes kilos de más.

Y me dirás: quizás ahora sí, pero dentro de unos años me verá con ojos de adulto y… Y yo te respondo: cuando miras los retratos de tu familia con tu propia madre o padre, ¿qué es lo que ves? ¿Acaso no te arrancan una sonrisa? ¿No te teletransportan a tu infancia? ¿No recuerdas, aunque sea solo un poco, cómo te sentías de pequeña?

Una sesión de fotos de madre y bebé es un regalo que te haces a ti misma, pero sobre todo, que les haces a ellos.

Si lo que te preocupa no es tanto tu aspecto como la situación incómoda de tener que posar ante una cámara, piensa que una sesión de fotos solo es lo que tú quieras hacer de ella: puede ser una experiencia seria, aburrida, rápida y burocrática; o puede ser la ocasión perfecta para jugar, reír, correr, saltar y besarse mucho. Puedes intentar conseguir un retrato formal de madre e hijo, pero también puedes dejarte llevar y disfrutar de un rato en familia, del que – además – tendrás un recuerdo en imágenes.

No hay reglas, las pones tú. Elige a un fotógrafo que te enamore. Explícale cuál es tu visión.

Y así, cuando os pongáis a repasar las fotos de la familia, el retrato estará completo. Porque las fotos de tu familia, sin ti, cojean.

Sesión de fotos madre e hija
Madre e hijo