Ser madre de cinco no significa que tengas un máster en todos los aspectos de la crianza. Es más, diría que en mi caso, a mayor número de hijos, mayores mis dudas. Solo sé que no sé nada, ¿verdad? Pues eso.

Cuando me dejaron probar los pañales reutilizables de Bambino Mio, no sabía dónde me estaba metiendo. Había probado alguna marca de pañal desechable con mejores propiedades de biodegradabilidad que los comunes «de súper», pero esto de los pañales de tela era un terreno totalmente nuevo para mí. Pensé «bueno, no puede ser tan difícil – solo tienes que cambiar el chip y, en lugar de tirarlos a la basura, meterlos en la lavadora». Total, de la lavadora diaria no me salvo en casa, así que tampoco se podrían acumular mucho rato. Y me sabía todos los pros:

  • Son mejores para el medio ambiente, ya que no vas por ahí desperdigando porquería que no se degradará en cientos de años.
  • Son mejores para la piel del bebé, ya que le ahorras el contacto directo con químicos que suelen llevar los desechables.
  • Y dicen los expertos que son también mejores para tu bolsillo, ya que no tienes que dedicar parte del presupuesto familiar a comprar nuevas bolsas de pañales. Como contrapartida tienes que poner más lavadoras, pero eso me lleva al párrafo anterior, y es que siendo tantos en casa no cambia mucho la historia el hecho de tener que añadir pañales a la colada.

Cuando tuve el paquete en mis manos me di cuenta de que era como abrir un capítulo inexplorado en mi vida maternal. No sabía qué era cada cosa ni para qué servía. Por suerte, te incluyen un folleto con instrucciones y las cuatro nociones básicas que necesitas saber. Aun así, mi cabeza aletargada de madre de familia numerosa necesitó un laaaaargo rato para procesarlo todo.

Dos tipos de pañal: todo en uno o dos piezas

– Los todo en uno o pañales de una pieza, apodados miosolo, sin piezas descartables. Es lo más parecido a un pañal desechable convencional: tiene una funda o cobertor de tela y un interior absorbente que, aunque está unido al cobertor, se puede poner y sacar de un bolsillo para facilitar el lavado. Además, los miosolo tienen la particularidad de que son talla única, por lo que puedes usarlos durante mucho tiempo sin importar la edad del bebé.

Los pañales de dos piezas, apodados miosoft. Los hay de dos tallas, en función del peso del bebé, y el cobertor del pañal (de poliéster) se compra por separado del relleno absorbente de tela de algodón. Seguramente habrá quien podrá cantar las excelencias de los pañales de dos piezas, pero a mí la idea del «todo en uno» me cautivó desde el principio.

El cobertor del miosolo tiene unos clips automáticos para adaptarlo al tamaño del bebé, y tenía la sensación (seguramente infundada, pero la sugestión es lo que tiene) de que el relleno iba más bien colocado al estar dentro de un bolsillo de la propia funda. Con el de dos piezas siempre me hacía sufrir que se saliese de sitio (paranoica que es una, y seguramente poco mañosa).

Miosolo (una pieza) a la izquierda, Miosoft (dos piezas) a la derecha.

Por lo demás, ni uno ni otro son tan diferentes de un pañal cualquiera, ya que su cierre es de velcro, súper cómodo. Las fundas son de poliéster muy suave, con un laminado interior de poliuretano antiescapes que cumple bien su función.

Más allá de lo básico, hay otro elemento fundamental en el mundo de los pañales de tela, o que por lo menos a mí me ha parecido muy práctico. Son los forros, una pieza muy fina, muy fina que se coloca entre la piel del bebé y la superficie del pañal. Su función no es otra que repeler el agua y separar los restos sólidos, evitando que se queden pegados al pañal, por lo que retirar las cacas es mucho más sencillo. Cuando la caca no es demasiado sólida no ayudan tanto, pero el resto del tiempo, son una maravilla. Estos forros, obviamente, sí que son desechables y hay que ir reponiéndolos con cada cambio de pañal. La parte positiva es que los de Bambino Mio son compostables ;-)

Mi experiencia con los pañales miosoft y miosolo

Antes de nada, debo decir que me habría gustado poder usarlos más a fondo, pero el hecho de que las guarderías no contemplen prácticamente el uso de reutilizables y que yo tampoco me sentía muy segura me hizo relegarlos a momentos concretos, cuando Naoki estaba conmigo en el estudio y por las noches.

Me encanta el tacto de las fundas o cobertores, son suavísimas y los estampados son divertidos y cañeros (aunque también las hay lisas y de estampados más minimalistas). Puede parecer una tontería, pero al final una se harta de los diseños ñoños y feos de la mayoría de pañales desechables (ojo, diseñadores, ahí hay campo que explorar). El sistema de cierre con velcro, los clips de ajuste, las costuras… es un producto muy bien acabado. Para el bebé es cómodo, le da libertad de movimientos total y no abulta mucho más que un pañal desechable.

Que vale, que sí, ¿y la parte práctica? Pues me sorprendió gratamente. Pillarle el punto a la absorción de una tela, cuando vienes del mundo de los superabsorbentes, cuesta un poco. Pero, una vez superado el rodaje inicial, y sabiendo cómo es tu hijo (los hay muy meones y otros que menos), terminas encontrando la frecuencia de cambio ideal. El olor también es un buen indicativo de cuándo hay que cambiarlo (me lo habían advertido y es cierto, los reutilizables huelen más que los desechables porque hay menos químicos enmascarando). Para las noches y momentos difíciles, además, existen rellenos de refuerzo de poliéster para una mayor absorción (como quien le pone dos capas de relleno, para entendernos).

Otro punto a favor es que Naoki tiene piel atópica y se le suele irritar la espalda en toda la zona de roce del pañal, cosa que no le ha pasado con los reutilizables.

Al usarlos de manera esporádica, yo los he lavado con el resto de la colada sin muchos miramientos, aunque voces expertas me recomendaban lavarlos por separado y sin usar detergentes ni suavizantes químicos ya que pueden deteriorar su capacidad de absorción (suavizante no suelo usar, en su lugar está el maravilloso vinagre blanco). Por lo visto también hay quien aprovecha para echarle unas gotitas de aceite de árbol de té como desinfectante.

Y hasta aquí mi experiencia… ¿alguna recomendación de expertas que me estén leyendo? ¿Algo que esté haciendo fatal y que se considere un sacrilegio en el mundo de los pañales reutilizables? ¿Algo que debería tener en cuenta?