Fotógrafo de partos Barcelona cesárea

Fotografía de partos en Barcelona

Además de ser fotógrafa de recién nacidos y niños, había hechos incursiones en la fotografía de nacimientos asistiendo, cámara en mano, a partos en hospital y en casa. Empezó como un proyecto personal, con la idea de ir documentando formas de nacer, experiencias diversas, historias que en apariencia pueden ser totalmente opuestas, pero que tienen siempre algo grande en común.

Pues bien, con el tiempo el proyecto ha tomado forma y ha pasado a tener nombre propio: se llama 40+2 y es la unión de dos fotógrafas (servidora y Mireia Navarro, con quien también comparto otras aventuras como la Asociación Dits Petits, que ofrece fotos a las familias cuyos bebés están ingresados en neonatos).

¿Te gustaría tener una fotógrafa en el parto?

Si te estás planteando guardar un recuerdo en imágenes del nacimiento de tu bebé, es posible que tengas dudas sobre si te sentirás cómoda en una situación así.

La fotografía de partos es totalmente documental, por lo que el fotógrafo no interviene. Captamos la realidad tal cual es y actuamos como «una mosca en la pared». Eso no significa que sea una situación fría, al contrario: estamos allí para apoyarte cuando lo necesites, para darte la mano o hablarte con una sonrisa, presentes pero sin molestar, conscientes de nuestro lugar.

Mucha gente asocia parto con sangre, pero no es así. La fotografía de partos no tiene por qué ser explícita, ni mostrar nada que tú no quieras. Es más: aunque todos nos imaginamos las fotos de un bebé coronando, el expulsivo es solo la cima de un (a veces largo) proceso de ascensión.

Fotografiar un nacimiento es contar una historia – desde la primera contracción hasta la primera hora de contacto piel con piel con tu bebé. Todos los detalles contribuyen a narrar el relato de cómo se amplía la familia. Y el resultado es tremendamente evocador y emotivo, desgarradoramente honesto y capaz de hacerte revivir ese momento desde otra óptica.

Fotografía de nacimiento Barcelona

¿Cómo contratar a un fotógrafo de partos?

Si para tu boda el fotógrafo te pidió tener una o varias citas previas, en el caso de un nacimiento el proceso es exactamente el mismo. No podemos plantarnos en la sala de partos el día «D» sin habernos visto antes las caras. Por eso te pediremos que nos veamos, nos presentemos y de este modo nos puedes contar tus inquietudes, tus preferencias o líneas rojas sobre el tipo de imágenes que te gustaría ver.

La cita presencial es el momento ideal para despejar dudas y también para comprobar la viabilidad de nuestra presencia en la sala de partos:

  • Si el parto será en casa, no habrá problemas para que te acompañe quien quieras, ni tampoco para la toma de imágenes durante el nacimiento. Hablaremos con el equipo de comadronas para asegurarnos de no interferir en su trabajo: vuestro bienestar es lo más importante.
  • Si vas a dar a luz en el hospital, debemos asegurarnos de que el centro permita la presencia de un segundo acompañante con cámara. Dado que la fotografía de partos todavía es muy poco conocida en nuestro país, suele haber muchas trabas burocráticas y reticencias que se deben superar. Si estás abierta a elegir el centro, podemos recomendarte los mejores hospitales de Barcelona y alrededores donde está permitida la presencia de un fotógrafo.

¿Cuánto cuesta un fotógrafo de partos?

Tener a alguien disponible durante 24 horas a lo largo de las últimas semanas de gestación tiene un precio, y no es un servicio low cost. Igual que una comadrona, una doula o cualquier otra persona a la que contratas para asistir al nacimiento de tu hijo, como fotógrafas debemos garantizar que podremos estar en el sitio adecuado, en el momento adecuado.

Además, un parto es un proceso previsiblemente largo, que dura horas, por lo que en este sentido, se parece a la fotografía de bodas. No obstante, el elemento «sorpresa» hace imposible programar nada en la agenda.

Un parto:

  • No puedes saber qué día será (a menos que sea una inducción o una cesárea programada).
  • Sabes cuándo empieza, pero no cuándo ni cómo (ni dónde) acaba.
  • No sabes cuánto tiempo durará.

Por todo ello, si queremos garantizar un servicio profesional, el precio debe ser necesariamente elevado (alrededor de 1000€). Por eso, si tienes claro que quieres un fotógrafo en tu parto, lo recomendable es empezar a ahorrar ya durante el embarazo.

Fotografiar partos es visibilizar el nacimiento ante la sociedad

En este país sigue habiendo mucho que hacer para que los nacimientos estén mejor acompañados, sean más respetados, se asistan con menos prisas y menos intervenciones. Nos falta aún mucho cariño, mucha empatía y una mirada mucho más centrada en la mujer y menos en las manos que la asisten.

Al mismo tiempo, las mujeres somos las primeras que debemos tomar conciencia de nuestro papel activo en todo el proceso para las cosas cambien. Porque *todo* cambia cuando nos sentimos empoderadas, capaces, informadas y, sobre todo, seguras de que estamos en las mejores manos posibles. Y en ese sentido es donde creo que la fotografía puede ayudar:

  • Podemos mostrar que cada parto es distinto.
  • Podemos mostrar que cada mujer tiene ritmos, preferencias, deseos diferentes y todos son igualmente respetables.
  • Podemos mostrar que la mujer que es partícipe de las decisiones que afectan a su embarazo y parto lo vive desde la tranquilidad y la seguridad.
  • Podemos mostrar que una cesárea también se puede hacer desde la conciencia de que es un momento trascendental para la madre y el bebé.
  • Podemos mostrar el poder de las palabras, las miradas y los gestos que acompañan.
  • Podemos mostrar que las intervenciones, cuando son necesarias y se plantean desde la transparencia, son más que bienvenidas.
  • Podemos mostrar que hay grandes personas y profesionales atendiendo nacimientos.
  • Podemos mostrar la importancia de los pequeños gestos, como el pinzamiento tardío del cordón, el respeto al piel con piel o la posibilidad de estar acompañada por quien una desee.
Foto de bebé en sala de parto

Mi experiencia como fotógrafa de partos

Cuando buscábamos nombre para nuestra aventura conjunta y acordamos llamarla 40+2, más allá del juego de palabras «40 semanas, 2 fotógrafas», quisimos escribirlo en la misma nomenclatura que se usa para hablar de las semanas de gestación. Nos guste o no, la «fecha de caducidad» de cualquier gestante en la mayoría de casos son las 40 semanas. A partir de ese momento, todos los días son como minutos de prórroga de un partido que debería haber terminado. Cualquiera que haya hablado con una mujer más allá de las 40 semanas sabe la presión psicológica que supone sentir esos minutos añadidos, que puede convertirse en verdadera ansiedad ante la perspectiva de una inducción o una cesárea como la culminación inevitable.

Vivir un parto como espectadora y, más concretamente, detrás de la cámara, te coloca en una posición extraña.

En algunos momentos fugaces, te reconoces en algunas de las cosas que ocurren a tu alrededor, reviviendo tus propios partos. En otros, los nervios te aceleran el corazón. Te estremeces escuchando los sonidos de la mujer que está de parto y la tremenda energía y fuerza que desprende. Te contagias de la oxitocina que flota en el ambiente. Se te escapan sonrisas y más sonrisas involuntarias.

No siempre ves cosas que te gustan. No sabes si lo que tú ves es lo mismo que ve la pareja que está pasando por la experiencia. Pero sí eres consciente de estar en un lugar privilegiado, y sabes que las imágenes captadas cuentan historias de vida. De su vida. De la vida. Antes o después de la semana cuarenta, más o menos dos, tres, cuatro o cinco.