Se pueden llamar minis. Se pueden llamar navideñas. Se pueden llamar de familia. Pero hay algo que no cambia en las sesiones DIY: el protagonista eres tú. Ni el decorado ni el atrezzo. Cuatro días salvajes de niños botando en el sofá, corriendo de acá para allá, besuqueando y siendo besuqueados a traición. Aunque no son todos los que están, sí que os puedo dar una buena muestra de lo que han sido estas sesiones locas para inaugurar el nuevo estudio. Por todo lo alto, diría yo :)

Gracias, de corazón, a todos los que os animasteis. Lo que muchos no sabíais en aquel momento es que mi energía estaba por los suelos, porque me la robaba un minúsculo acompañante invisible… pero eso ya es otra historia ;-) ¿Repetiremos el año que viene?

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