Nadie te prepara para la aventura.

Simplemente, te lanzas.

Tu barriga crece y, antes de que te des cuenta, pasas de cambiar pañales a gestionar rabietas dar besos de buenas noches. El tiempo se escurre entre tus dedos y apenas ves nada: la maternidad te engulle en la experiencia más potente e intensa que hayas vivido. Te priva de sueño, pone a prueba tu paciencia, tambalea tus cimientos, te desmonta la realidad tal como la conocías. Es brutalmente exigente y agotador, y parece que no tenga fin… ¡pero pasa tan rápido!

POR SUERTE, LAS FOTOS HACEN 

MAGIA.

Son besos lanzados al aire que siguen llegando a las mejillas y frentes de quienes las miran tiempo después. Son un tesoro que cuenta vuestra historia. 

¿Cómo te gustaría contarla? ¿Qué te apetecerá ver en tus fotos cuando eches la vista atrás dentro de unos años? ¿Qué quieres que les digan a tus hijos? Te quiero. Estoy a tu lado. Este es nuestro mundo: nosotros.

NACER

Imágenes de lo efímero, para que casi llegues a olerlo.

Todos los comienzos son extraños. El inicio del viaje de la vida es una vorágine acelerada en la que nada perdura: el vérnix se absorbe, la piel se descama, el cordón cae. Y qué difícil es mantener la cordura cuando tú misma estás también en pleno proceso de cambio.

Fotografiar a un recién nacido es mucho más que fijarse en sus detalles: es, también, sumergirse en los lazos invisibles que le unen a su madre. Captar la esencia de sus rasgos. Buscar las pistas de un carácter escondido.

CRECER

Fotografías de cuando la vida acelera: balbuceos, gateos, volteretas, pasitos y saltos.

Te cae la baba mirándoles. A ellos también. Y te dejan llena de babas, y te tiran de los pelos, y empiezan a caminar solos. Pero siguen necesitándote para volar y – para qué engañarnos – para casi todo lo demás. 

Tus brazos les aúpan, les acarician, les dan consuelo. Acompañar a un hijo en su paso por la infancia es eso: estar a su lado, respetando sus ritmos y acompasando latidos. También en las fotos. 

AMARSE

Retratos íntimos y honestos de la maternidad real. Sin complejos, sin ropa. Déjame ponerme #entupiel.

Estás ahí. Siempre. No los pierdes de vista. Miren donde miren, te ven. Tu presencia todo lo equilibra y tu cuerpo es su hogar: el mejor paraíso en el que perderse. ¿Por qué te cuesta tanto escucharte y creértelo? Deja que me ponga en tu piel y te mire con sus ojos.

¿Cómo te ha cambiado la maternidad? Tu cuerpo, transformado, es solo el envoltorio de la verdadera revolución interior.  Hay una nueva tú a la que conocer. Entonces, ¿por qué no sales en las fotos? Regálate un baño de caricias y conecta contigo a través de las imágenes.

CLIC ERGO

SUM.

DISPARO, luego soy (fotógrafa)

Aunque a veces aún me cuesta creerlo, la fotografía se ha convertido en mi puerta abierta a explorar otras vidas y formas de vivir la maternidad. Hago fotos como terapia. Como obsesión. Como regalo. Me gusta hacer provocaciones sutiles para animaros a jugar y no suelo mirar el reloj. No me gusta seguir un guión, porque sé que las mejores imágenes surgen cuando os dejáis llevar y disfrutáis de estar presentes. Y, para eso, necesitamos que haya química.

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