Ese primer agarre. El primer flechazo. Cortado el cordón, el inicio de un nuevo camino juntos, unidos por el oro blanco de la leche materna.
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Han pasado casi 11 meses desde mi particular flechazo con Naoki y he vivido -otra vez- situaciones nuevas. Que sea el quinto no significa que conozcas el camino de antemano. 😉 He conocido lo que son las tomas caóticas, haciendo el pino puente, y con alguna que otra mordida con sus dos dientes. Aunque la última novedad son los pellizcos, y presiento que quizás sean la antesala de la sintonización; a saber. Lo que me tiene mosca es su aparente desinterés por la comida en general y, estos últimos días, por la teta en particular. Pega dos sorbitos (con suerte) y se va a hacer otra cosa. La lactancia es de esas cosas que sabes cuándo empiezas, pero no siempre cuándo se acabará –ni quién la dará por terminada. Como la vida misma.

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