Todos los caminos conducen al tímpano. Y todos tenemos la capacidad de oír, pero no siempre sabemos escuchar.

Escuchar nuestro instinto. 

Escuchar nuestro cuerpo. 

Escuchar a nuestros hijos. 

Escuchar a los demás.

¿Cómo te sientes, qué necesitas, qué te ha pasado, cuál ha sido tu experiencia, cómo lo vives tú, dónde te duele, de qué tienes miedo?
Callar. Y escuchar.

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