En los últimos tres años he formado a varios grupos de fotógrafos en la fotografía de recién nacidos. Algunos ya tenían experiencia (¡más que yo misma!), otros no se habían iniciado todavía y lo hicieron un tiempo más tarde. Gente muy diversa, con distintos intereses e inquietudes. Pero todos ellos, muy buena gente. Prueba de ello es que el contacto no solo se mantuvo sino que se han forjado vínculos; nos hemos ayudado mutuamente en múltiples ocasiones y, de vez en cuando, se nos gira la neurona y hacemos un encuentro presencial (al que llamamos con cariño “la jipiquedada”).

Así es cómo nos reunimos 23 personas en Alicante para compartir y, sobre todo, para hablar (hablamos por los codos). Si hay algo realmente bonito en toda esta aventura es ver cómo dos decenas de personas que viven a miles de kilómetros de distancia se juntan por puro amor a la fotografía. Os juro que impresiona ver a esa pequeña gran multitud en la recepción de un hotel. Yo no soy más que un engranaje que actuó como nexo de unión, ellas (y ellos, que también hay hombres) hacen el resto y eso… eso no tiene precio.

Os dejo con las fotos que hicimos a Darío, uno de los dos bebés que tomamos prestados como modelos. Podéis ver el resumen del evento en fotos en el blog de Trisfoto.

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