Pues eso. Que llega el verano y todo el mundo anda por Instagram enseñando lo bien que se está en la playita. En la piscina. Los más suertudos, en un yate. Cerveza en mano. O cóctel. O lo que sea. Y aquí sigue una, al pie del cañón, laborando con una mano y criando con la otra, en un sutil y delicado ejercicio de malabarismo emprendedor. Y con buena cara, que no me quejo.

Pero andaba yo pensando que esto de ir de casa al estudio, y del estudio a casa, se me hace un poco aburrido. Y os veo tan puestos a todos en modo vacaciones que me dais envidia (mucha). De la buena, pero envidia.

Ayer por la noche, mientras me cepillaba los dientes (con el cepillo eléctrico, de esos que parece que te den todo un masaje mandibular para dejarte lista para ir a la cama), se me encendió la bombilla. Digo yo que sería el cepillo. Fijo que fue el cepillo. Me sacudió el cerebro y consiguió que expendiese un plan perfecto: “Su idea, gracias“.

Este es mi plan: yo te invito a unas fotos, tú me invitas a tu casa.

¿Capisci? Si tú me dices ven, lo dejo todo y allá que voy, a regalarte unos clics de la cámara para que tengas un recuerdo del sofocón veraniego. Ya sea con tu barrigón, con tu bebé o con tu familia numerosa. Elegiré a 2 personas a las que visitar en julio y agosto.

¿Cómo funciona el asunto? Así:
1. Sígueme en Instagram (si no lo haces ya) o Facebook (como prefieras) e invítame. Este paso es primordial. Sin él, no hay forma de que sepa que quieres que venga. Sube una foto a tu cuenta de Instagram o Facebook en la que me cuentes algo sobre ti y tu morada o tu familia: ¿un bol de patatitas y refresco con la piscina al fondo? ¿una cama king size para una batalla de almohadas? ¿tu barrigón a punto de estallar tumbada en el sofá? ¡La imaginación al poder! Preséntate, que ir a casa de un desconocido da cierto yuyu ;-)
2. En tu invitación, cuéntame dónde estás, nómbrame o etiquétame (@victoriapenafiel) y usa el hashtag #enveranoinvitalacasa. Y cuéntame por qué debería retratarte a ti en tu espacio, con los tuyos. ¿Sois ricos, ricos y con fundamento? ¿Necesitáis tener una foto de familia todos juntos de una vez por todas? ¿Viene tu hermana/prima/tía/abuela a visitarte y no puedes dejar pasar la ocasión de retratarlo? ¿Es el cumpleaños de alguien y le habéis preparado un fiestón sorpresa?
3. Abre una lata de refresco (o, en su defecto, saca la jarra de sangría de la nevera) y disfruta del verano. Si tienes suerte, te avisaré y nos veremos pronto para compartir unas risas y unas fotos.

Y aquí la letra pequeña:
– Puedes participar invitándome a tu casa siempre que esta sea accesible mediante transporte público desde Barcelona. No tengo coche, sorry.
– Elegiré a 2 (dos) personas para sendas sesiones. Cuadraremos agendas para encontrar la fecha más apropiada, pero la sesión debe realizarse antes de septiembre. Las fotos serán siempre en vuestra casa, retratando vuestra vida real.
– El plazo para presentar invitaciones termina el 15.07. Anunciaré a los dos elegidos el 09.07 y el 27.07, respectivamente.
– Para ir bien, tu cuenta debería ser pública, por favor. Si es privada, haz un pantallazo y me lo envías por Stories.
– Tanto si tu cuenta es pública como privada, es requisito indispensable para participar que aceptes cederme los derechos de imagen. Vamos, que no tiene que importarte que tus fotos sean vistas en redes.
– No se admitirán las invitaciones directamente por Instagram Stories, por e-mail, whatsapp ni otras vías de contacto. Debes subir la foto a tu perfil de Instagram o Facebook.

¿Que por qué? Porque me apetece veros en vuestra salsa, salir de la mía y porque un sorteo de los de siempre no tiene ni la mitad de glamour.

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